Personajes

Yehudah Den Samuel Halevi - Judá Leví (1070-1141)

VIDA

Abu-I-Hasan ibn Leví, entre los árabes, nació en Tudela (Navarra) en 1070  y murió (¿en Tierra Santa?) a mediados del s. XII. Es el poeta judío más excelso de la literatura hebraico-española, inventor del género sionida, expresión de amor por la Jerusalén lejana; además de poeta religioso con vuelo filosófico, es apologista de la fe judía y poeta profano. Joven aún, decide pasar a Andalucía atravesando Castilla, de donde le vino el sobrenombre de «el castellano». De Córdoba se dirigió a Granada, donde Moseh ibn Ezra ocupaba un puesto importante y le mandó llamar. Los disturbios políticos de al-Andalus le obligaron a volver a la España cristiana, asentándose en Toledo, donde trabó amistad con el magnate de Alfonso VI Yosef ibn Ferrusel (Cidellus). De esa época es la jarcha en romance escrita con motivo de la reconquista de Guadalajara en 1080. Son los más antiguos versos castellanos llegados a nosotros, escritos con letras hebreas Después de 1108 parece que volvió a Córdoba, cuando el poderío almorávide se desmoronaba. A pesar de la situación insegura de los judíos, no quiso regresar a Toledo, donde había ejercido la medicina entre los cristianos, y decidió seguir la ruta hacia Tierra Santa (¿1135-45?). Durante varios años permaneció en El Cairo; entre 1161 y 1178 se ha situado el año de su muerte.

OBRA:

La facilidad de improvisación poética, la hondura del pensamiento y el amor al judaísmo son las notas más características de su obra. Durante el califato de Córdoba, Dunash ben Labrat había introducido en la poesía hebrea la métrica árabe y la temática profana, Yehudah tiene numerosas poesías hebreas de este género.

Con el paso del tiempo empiezan a abundar en su obra las elegías por los amigos que mueren, y se imponen los temas filosóficos y religiosos. El género zuhd de los árabes, cargado de tópicos sobre el desprecio del mundo y el elogio del ascetismo; se hace más presente el tema mesiánico con la ocupación por los cruzados de Jerusalén y la aparición en Córdoba del falso mesías Moseh Drai, en 1130, la fecha precisamente que había soñado Yehudah como la del comienzo de la Edad mesiánica, probablemente influido por el científico Abraham bar Hiyya, que la había calculado para 1135. El amor a Sión lo llevó a dirigirse a Tierra Santa, y en su viaje marítimo compuso una serie de poesías sobre el mar. Llegado a Alejandría, encontró excelente acogida y, aunque al cabo de mucho tiempo prosiguió su viaje hasta Damieta, se quedó allí cerca de dos años y volvió a El Cairo. Su estancia en Egipto revivió en él el gusto por la poesía profana, que alternó con la de nostalgias por Tierra Santa.

Es el creador del género sionida, poema generalmente de forma qasida, en la que se manifiesta un ardiente deseo de encontrarse en Jerusalén. Cultivó también un género ya existente, el de la ahabah o amor entre Dios, amante esposo, y del pueblo elegido, la amada al modo del Cantar de los Cantares. Entre otras poesías de carácter religioso, también, figuran las de lamentación por el destierro y los himnos de alabanza al Creador. Gana en lenguaje poético y sentimiento religioso, como se ve en su famoso Himno de la Creación, de una perfección clásica. El despego por la filosofía está patente en su obra apologética titulada Kuzari, en la que ante el rey de los jázares defienden sus creencias respectivas un filósofo, un cristiano, un musulmán y un judío, que será el que logre convencer al rey. Para Yehudah, la prueba de la verdad de la religión judía no está en razones filosóficas, sino en los hechos históricos de la Revelación y los milagros hechos por Dios al pueblo judío, que posee la fuerza divina impresa por Dios a Adán y que se fue transmitiendo a un solo hombre de cada generación hasta llegar al patriarca Jacob, que la transmitió a todos sus descendientes. Esta teoría era de origen musulmán, no judío, aunque ya la utilizó Abraham bar Hiyya. Y el fundamento está en la filosofía neoplatónica que defendía la emanación de sustancias espirituales directamente del Uno o Dios.

RELACIÓN CON CÓRDOBA
Joven aún (¿1090-95?), decide viajar a Andalucía, pasa por Córdoba en dirección a Granada. Después de 1108 volvió a Córdoba cuando el poder Almohade se desmoronaba.

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