Hitos de la Córdoba Sefardí

El Fonsario

El Fonsario  era el cementerio de los judíos, si bien se cree que estuvo situado entre las Puertas de Sevilla y Almodóvar y la actual Avenida del Conde de Vallellano, en la conocida como Huerta del Rey, no existe constancia arqueológica de ello. No obstante, esta tradición proviene del nombre que se daba a esta zona anteriormente, y que era conocida como “Fonsario de los Judíos”.

Sin embargo, la única constancia arqueológica de un cementerio judío procede de las excavaciones realizadas hacia 1930 por Enrique Romero de Torres, y posteriormente, en 1934 por José Andrés Vázquez; de acuerdo con ambos investigadores, el citado cementerio estaría situado entre la Puerta de Sevilla y el Cementerio de la Salud.

Aún así, existe constancia de otro cementerio de posible adscripción judía, en el barrio del Zumbacón, entre las Avenidas de los Almogávares y de la Igualdad, y las calles el Vacar y Virgen de Linares. De dicho enterramiento procede la lápida de Yehudá Bar Akón, que se conserva en el Museo Arqueológico.

En 1953 Samuel de los Santos Gener comenta la aparición junto a los Santos Pintados de una serie de: “sepulcros formados por seis grandes losas de piedra caliza acuñadas verticalmente, a tres por banda en forma rectangular y cerrados por una sola losa para la cabeza y otra para los pies. Su altura es aproximadamente de 0´50 m y la longitud de 2 m. Lo más curioso de estos sepulcros es la forma de tapar con losas escalonadas que permiten que el agua de la lluvia penetre en el interior”.

Las características de los cementerios judíos eran:

  1. Estar situados en tierra virgen.
  2. Estar en pendiente.
  3. Estar orientados hacia Jerusalén.

Del mismo modo, la judería debía tener un acceso directo al cementerio, para evitar que los funerales discurrieran por la ciudad.