Evolución histórica

Evolución histórica de la Sinagoga

El edificio que actualmente se conoce como Sinagoga de Córdoba fue construido en 1315, según una inscripción que aún se conserva y que dice:

santuario pequeño y morada de la confirmación de la ley que acabó con perfección Isaac Mejeb, hijo del poderoso Efraín, fue edificada, hijo de una hora, en el año 75. Levántate oh Dios y acelera el tiempo de reedificar Jerusalem

indicando que fue en el año de la creación 5075, que correspondería al año 1314-1315 de la era cristiana (sobre el calendario hebreo). Además de la sinagoga, sabemos que existía un espacio destinado a escuela talmúdica y la sala capitular, en la que se reunían los dirigentes de la Aljama judía.

A raíz de la expulsión de los judíos en 1492, la sinagoga se convirtió en la ermita cristiana de San Quiteria.

A muchos de los conversos se les acusaba injustificadamente de seguir haciendo prácticas judaizantes, perseguidas por la Inquisición. Por ejemplo, fue muy famoso el caso de Juan de Córdoba Membreque, sometido a proceso por el inquisidor Diego Rodríguez Lucero entre 1502 y 1504, por el “asunto de las synagogas de judeoconversos de Córdoba”, lo que nos habla de la posible existencia de lugares ocultos en los que se mantenía la liturgia judía.

En 1588 sabemos que la cofradía del gremio de zapateros, cuyos patrones eran San Crispín y San Crispiniano, realizaba allí sus cultos. Como ermita, sufrió muchas transformaciones, hasta que en 1876 aparecieron las yeserías mudéjares primitivas al retirar un retablo adosado a uno de los muros.

Además de este uso litúrgico, la sinagoga de Córdoba fue hospital de hidrófobos, para enfermos de rabia.

A pesar de estos cambios en su uso, la memoria histórica sobre su inicial utilización no se perdió, tal y como demuestra el escrito de Bartolomé Sánchez de Feria, que en 1722 decía:

“Hermita de Santa Quiteria, sita en el Barrio y Calle de los Judíos, fue Sinagoga de éstos hasta su expulsión en 1492. Hasta poco ha, se conservaban en ella las inscripciones hebreas que con poca curiosidad borraron en los reparos modernos”.

Esta información fue corroborada por el ilustrado Francisco Pérez Bayer, quien en el manuscrito de su diario de viaje que hizo en 1782 por Portugal y Andalucía, nos indicaba:

“Quise ver la antigua sinagoga que tuvieron en Córdova los judíos porque sabía hubo en ella algunas inscripciones hebreas (…) Nada hallé de lo que buscaba porque modernamente se ha lucido la hermita por dentro y se han cubierto de yeso blanco e igualado con las paredes los relieves de las letras(…)”.

En 1876 el sacerdote Mariano de Párraga descubrió paneles enteros de yeserías al efectuar unas obras de adecentamiento, encargadas por el obispo de Córdoba, Fray Ceferino González. El secretario de la comisión local de monumentos, Rafael Romero Barros, con la ayuda del arquitecto Francisco de Borja Pavón, emitió un informe a la misma, a fin de recaudar fondos para proseguir las obras.

La importancia de los hallazgos hizo que, a instancias de la Real Academia de la Historia, la sinagoga fuera declarada por Real Orden de  24 de enero de 1885 (publicada en la Gaceta de Madrid, nº 42 de 11 de febrero de 1885), Monumento Nacional. Según se indicaba en la declaración:

“La sinagoga de Córdoba, labrada en el año 1315 por artífices hebreos con todo primor y belleza de sentimiento religioso es uno de los edificios notables de aquella ciudad por su importancia histórica y artística. Su orientación, sus inscripciones selectas y numerosísimas del mejor tipo caligráfico, su naciente estilo mudéjar, raíz del florido y suntuoso que campea en la Sinagoga del Tránsito de Toledo y el interés que ha comenzado a despertar entre los doctos, la recomienda como monumento de mucha estima y digno de conservarse”

La declaración como monumento nacional originó un largo pleito entre el Estado y la Iglesia a propósito de la propiedad de la misma. Así, el 18 de octubre de 1901 una nueva Real Orden disponía que la sinagoga se pusiera bajo la custodia de la Comisión de Monumentos de Córdoba. La Iglesia de Córdoba siguió pleiteando hasta que en 1916 perdió los pleitos emprendidos y tuvo que hacer entrega del edificio al Estado.

En 1929 se realiza una primera restauración y se descubren y publican las inscripciones destacando la labor del arqueólogo Samuel de los Santos Jener y del arquitecto Félix Hernández.

En 1932 una comisión de diputados, presidida por el historiador Antonio Jaén Morente, con fecha 8 de julio, presenta una petición para que la sinagoga fuera entregada a las comunidades sefarditas y se instaurara en ella un centro de estudios talmúdicos y un centro de estudio de la historia y civilización judeo-hispana. El diputado Antonio Jaén Morente realiza gestiones para organizar la infraestructura de visitas, personal, etc., ante la Dirección General de Bellas Artes.

En 1935 tuvo lugar el VIII Centenario de Maimónides, con numerosos actos culturales con la presencia en Córdoba de altos representantes del judaísmo internacional y el descubrimiento de una lápida conmemorativa en la misma.

Por la Ley 1/1991 de Patrimonio Histórico de Andalucía  la Sinagoga formará parte del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la categoría de BIC (Bien de Interés Cultural) y tipología de monumento (ver ficha).

En 2014 se ha procedido a una completa restauración por parte de la Junta de Andalucía, titular actual de la misma.

La Sinagoga de Córdoba ha abierto de nuevo sus puertas al público el 19 de septiembre de 2014, tras haber sido restaurada, un proceso que ha permitido el hallazgo de nuevos restos arqueológicos, como un depósito que podría ser un "mikvé" o baño judío, así como un ramal de un acueducto que discurre por el interior de la muralla romana.

Eje cronológico:

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Imágenes; Archivo fotográfico del Ayuntamiento de Córdoba.

Cuadro: Auto de Fe presidido por Santo Domingo de Guzmán. Autor: Pedro de Berruguete (1495). Fuente: Wikipedia.